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EL HOMBRE

 

El hombre debe tener visión equilibrada. Toda la creación debe aparecer a sus ojos igualmente propicia.  Debe ver a todos los seres con el mismo amor y fe que tiene en sí mismo, puesto que  no hay nada malo en la creación; no ni un ápice.  El mal aparece como tal solamente a través de una vista defectuosa.  Según el color de los anteojos que usamos, así vemos al  mundo.  Por sí mismo, él es eternamente puro y santo.

Cada hombre deberá dirigir su vida de tal forma que no cause ningún daño a cosa viviente alguna.  Este es el deber supremo.  También es deber primario de todo aquel que ha tenido oportunidad de este nacimiento humano, dedicar una parte de sus energías, ocasionalmente, a la oración, a repetir el Nombre de Dios, meditar, etc.; debe llenar su vida con la verdad, la rectitud y con buenas obras que sean de servicio a otros. Una vida de paz. Se deberá temer hacer actos que sean nocivos a otros o acciones que sean pecaminosas, como se está temeroso de tocar el fuego o perturbar a una cobra. Uno debe tener tanto apego y perseverancia en realizar buenas obras, en hacer felices a otros  y en adorar a Dios, como ahora tiene en acumular oro y riquezas.  Este es el deber del hombre.  Es para vigorizar este tipo de bondad que el mismo Señor encarna en forma humana.  


El aspirante espiritual (Sadhaka) deberá apreciar la diferencia entre la conducta del hombre corriente y la del aspirante.  El hombre común es aquel que carece de fortaleza, tiene egotismo y está lleno de deseos relacionados  con el Universo, a través del cual está tratando de tener una existencia feliz.  El hombre espiritual es aquel que está pensando que Dios lo es todo, tan incesantemente como las olas del mar, aquel que acumula el tesoro de la igualdad y del amor igual hacia todos, que está contento con el pensamiento de que todo es Dios y nada es suyo.  El hombre espiritual no se doblegará fácilmente ante el dolor o la pérdida, la cólera, la codicia o el egoísmo, el hambre, la sed o la inconstancia como el hombre común.  Hay que dominar  todas estas cosas tanto como sea posible y viajar a través de la vida con fortaleza, valor, alegría, paz, caridad y humildad.  Dándose cuenta de que la atención del cuerpo no es lo más importante, uno tiene que soportar pacientemente aun el hambre y la sed y empeñarse constantemente en la contemplación de encolerizarse  al menor insulto, Dios.  Por lo contrario, reñir por cada insignificancia, perder el control, entristecerse a la más ligera provocación, preocuparse por la sed, el hambre y la pérdida de sueño, nunca pueden ser las características de un practicante espiritual.


Encarnaciones del Amor:

Es un privilegio haber nacido como un ser humano.  El tiempo es precioso.  El corazón es apacible.  La mente es dulce.  Así es la naturaleza de la humanidad.  No obstante, el hombre desafortunadamente no puede reconocer su verdadera naturaleza. La humanidad no consiste del sólo cuerpo humano.  La humanidad es realmente la forma de Virat Swarupa (El Ser Cósmico).  Todos los poderes que permean el Cosmos residen dentro del ser humano.  El hombre es incapaz de reconocer sus propias capacidades y no usa ni la más pequeña fracción de ellas.  El hombre está desprovisto de paz y felicidad. ¿Por qué es esto? ¿Cómo es que el hombre dotado con esta rara y preciosa vida, con un corazón suave y una mente dulce, es incapaz de disfrutar de los beneficios de estas posesiones valiosas y gozar de paz?  Sin darse cuenta de ese potencial innato en él, y olvidando su verdadera naturaleza, el hombre llega a tener una mente estrecha, es egoísta y sufre por la falta de paz mental.  Los hombres antiguos vivían una vida muy pacífica.  La inquietud de la mente y la miseria eran desconocidos para ellos.  Al adherirse a la verdad y a la acción correcta (Dharma), ellos eran capaces de vivir en paz y felicidad.

¿Por qué el hombre de hoy le falta paz mental?  Como es el fuego así es el humo, como es el humo, así es la nube; como es la nube, así es la lluvia; como es la lluvia, así es la cosecha; como es la cosecha así es la comida; y como es la comida, así es la mente.  Aun los hábitos de comer y beber de los hombres en la actualidad, no son los apropiados. ¿Cuál es el verdadero adorno del hombre?  Los lotos son el adorno de los lagos.  Las casas y los edificios son el adorno de las aldeas y pueblos.  Las olas del océano son su adorno .  La luna embellece  el cielo.  Para el hombre, el carácter es su adorno.  La pérdida de este adorno es la fuente de todas las miserias y tribulaciones del hombre.  El hombre no se da cuenta del propósito para el cual ha sido creado por Dios.  En la creación hay varias verdades, misterios  e ideales concedidos  por Dios.  El  hombre está perdiendo esos ideales.  El está totalmente incapacitado para apreciar el significado de estas concesiones.  De todos los poderes del mundo, el poder de la humanidad es el más grande.  De hecho, todo el material de la tierra está evaluado por el hombre. ¿Quien le da   valor al  diamante, y de otra forma al oro?.  ¿Quien le da el  valor a la tierra? ¿No es el hombre?  El hombre evalúa todas las cosas de este mundo, pero es incapaz de reconocer su propio valor.  Entonces,          ¿ cómo puede el hombre intentar entender alguna vez el valor de la Divinidad?  Primero que todo, el hombre debe reconocer su propia fuerza y valor.  Después, él estará en la posición de tratar de entender a la Divinidad.  Dios no está presente en un sitio específico, como el paraíso o Kailasa, o en cualquier otra mansión celestial.  Estos son sólo campos temporales.  la verdadera residencia de Dios está en el corazón del hombre.  No necesitas ir a buscar a Dios.  De igual manera el pecado no existe en alguna tierra extranjera; está escondido en sus acciones.  El no ser capaces de reconocer lo que está dentro de ustedes y los mueve, es ignorancia.  Esta es principalmente debido a las percepciones exteriores directas de los órganos de los sentidos (Pravati Marga)

Ustedes no están haciendo ningún esfuerzo para hacer el viaje hacia el interior. (Nivriti Marga).  Todo lo que ustedes ven, oyen o piensan son actos exteriores.  En realidad, todo lo que hacen es externo.  Así que ustedes están totalmente absortos por las actividades exteriores y están descuidando completamente el viaje interno.

Encarnaciones del Amor

Ustedes tienen que hacer un esfuerzo para entender a la Humanidad. De hecho, no hay otra Divinidad que la que está presente en la Humanidad.  Así que primero es necesario reconocer la Humanidad antes de que siquiera intenten entender a la Divinidad.  No hay diferencia entre Humanidad y Divinidad.  Sólo hay una diferencia de percepción.  Ustedes ven el Universo como un Universo y no reconocen a la Divinidad inmanente en él.  Ustedes tienen que hacer un esfuerzo ara cambiar sus pensamientos del mundo exterior hacia el mundo interior, para poder percibir esta Divinidad.  Aquí tienen una rosa, de acuerdo a la percepción mundana, es sólo una rosa o una flor, pero, desde el punto de vista divino, es la flor del corazón. ¿De dónde tienen ustedes esta capacidad de percibir la forma y el olor de la rosa?  Proviene de la Divinidad.  Esta incapacidad de ustedes de percibir la Divinidad omnipresente es la principal causa de todos los dolores y miserias que sufren en este mundo físico.

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