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MEDITACION

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La  meditación (dhyana) se debe practicar con entusiasmo, con absoluta fe y cuidado, ajustándose estrictamente a las disciplinas establecidas.  Si así se hace, no solamente nos dará toda la felicidad y la victoria, sino también la visión del Señor.  Esto está interrelacionado con la ciencia del Vedanta (filosofía hindú de la ciencia de lo Absoluto) y también con la ciencia de la naturaleza, las que difieren sólo en un aspecto.  Los estudiantes de la naturaleza están inmersos en los objetos de la vida; mientras que los de Vedanta lo están en la verdad fundamental de la vida; el hombre está atado a ambas.  La naturaleza se relaciona con los objetos sensoriales o deseos mundanos; y Vedanta con la Forma Divina.  Si el hombre desea transformar su vida -tanto exterior como interiormente- en una vida de esplendor, la meditación es la mejor disciplina espiritual que puede adoptar.


Para llegar a la esencia misma de Dios, primero debemos alcanzar la esencia de nosotros mismos, pues nadie puede conocer a Dios a menos que se conozca a sí mismo.

Después de sentarse en una postura firme y cómoda y luego de calmar la respiración, se procede a la práctica de la pratyahara, es decir, el acto de retirar los sentidos de percepción de los objetos correspondientes, y de anga nyasa  o purificación de todos los órganos del cuerpo.  La luz es el elemento más apropiado, pues purifica y desvanece la oscuridad.  La luz o flama ha de recorrer por todo el cuerpo para purificar nuestros miembros y sentidos; enseguida se coloca en el loto del corazón.  Aquí se instala, además, enmedio de la flama, la forma del ideal divino con el propósito de practicar dharana (concentración).  Esta nos conducirá a dhyana (meditación) y finalmente al samadhi (el estado de fusión con Dios, el Supremo Ser).


Antes de empezar a meditar, para serenar los pensamientos dispersos, repitan en voz baja o mentalmnete algunas oraciones que alaben la gloria de Dios.  Después haga  japa (repetición del nombre divino de su preferencia), una o dos vueltas del japamala (tipo de rosario Hindú de 108 cuentas), mientras lo hacen, lleven a su mente la forma del nombre que están repitiendo.  Si sus mentes se alejan de la recitación del nombre, visualicen la forma, y cuando se aleje de ésta, fíjenla en el nombre.  Concéntrense en la dulzura de una o del otro.  De esta manera, la mente se domina con facilidad.  La forma divina visualizada, que en un principio sentimos fría e insensible, llega a transmutarse en una imagen clara a nuestro corazón, la cual nos hace vibrar emocionalmente, grabándose en nuestra memoria, gradualmente logra llenarse del Señor y éste llega a asumir la forma elegida con el fin de satisfacer nuestro anhelo.  Este tipo de práctica se la mejor para los principiantes.  Se le denomina japa sahiti dhyana.  Después de unos días de práctica constante sentirán el gozo de la concentración.  Al principio practiquen lo anterior por espacio de 10 a 15 minutos, luego prolónguenlo a su gusto.  Enseguida pueden reflexionar sobre la paz y la felicidad que experimentaron durante la meditación, es decir, traigan a la memoria la dicha que sintieron.  Esto fortalece su fe e incrementa su práctica.  Al terminar no se levanten en forma brusca; relajen sus extremidades lenta y gradualmente y luego inicien su rutina diaria.


No se desanimen si desde el principio no son capaces de concentrarse por mucho tiempo.  Cuando se aprende a conducir una bicicleta no se tiene la habilidad de conservar el equilibrio de inmediato.  Se busca un lugar abierto y después de algunos intentos y algunas caídas, tambaleándose hacia uno y otro lado, se adquiere destreza, una vez  aprendido esto nunca más se vuelven a preocupar por guardar el equilibrio; pueden ir en bicicleta por caminos estrechos o calles muy concurridas.  Así también, la práctica de la meditación los dotará de la habilidad de concentrarse.  Ella los sostendrá en su vida diaria y en los momentos más difíciles.


Existen tantas formas de meditar como maestros e instructores.  A continuación les voy a enseñar el método más universal y efectivo que existe.  Este es el primer paso de la disciplina espiritual.  Dispongan unos cuantos minutos cada día para este ejercicio y vayan prolongándolo conforme experimenten la dicha que les proporciona su práctica.  Háganlo antes del amanecer, cuando el cuerpo está fresco después del descanso del sueño y las agitaciones del día aún no los han poseído.  Tengan una vela o una lámpara con una flama firme y recta.  Siéntense en postura de loto o en alguna otra que sea cómoda para ustedes enfrente de la vela.  Concentren la mirada en la flama sin parpadear durante determinado tiempo, cierren los ojos y traten de sentir la flama en el entrecejo; háganla descender hasta el loto del corazón iluminando todo su paso.  Cuando entre en el corazón imaginen que los pétalos de loto se abren y que la luz baña cada pensamiento, sentimiento y emoción alejando la oscuridad.

Ante la luz no hay lugar donde la oscuridad pueda reinar.  La luz de la flama se vuelve cada vez más brillante.  Dejen que penetre en las extremidades; ahora esas extremidades ya no pueden ocuparse en actividades oscuras y perversas; se han convertido en instrumentos de luz y amor.  Permitan que la luz llegue a la lengua y desvanezca la falsedad que reina en ella.  La llama llega a los ojos y oídos y ahí destruye los bajos deseos que los infestan con escenas malsanas y conversaciones pueriles.  Ahora permitan que la cabeza se llene de esa luz y ahuyente de ella los malos pensamientos.

Sientan que la luz dentro de ustedes, conforme realizan su ejercicio, va aumentando en intensidad, y se extiende en su derredor en círculos cada vez más amplios, abarcando a sus seres queridos, parientes, amigos, hombres y mujeres, conocidos y extraños, y envuelve hasta sus rivales y enemigos, dondequiera que se encuentren; todos los seres vivientes, el mundo entero.


Debido a que cada día la luz ilumina todos sus sentidos, tan profunda y sistemáticamente, pronto vendrá el día en que ya no podrán complacerse con espectáculos pecaminosos o anhelar escuchar historias oscuras y falsas o ansiar alimentos y bebidas intoxicantes o acudir a lugares dañinos o idear planes malévolos en perjuicio de los demás.  Quédense ahí, con esa sensación, y sean testigos de la luz omnipresente.  Si acostumbran adorar a Dios en alguna de sus formas, traten de visualizarlo en esa luz todopermeante.  La luz es Dios y Dios es la luz.

Practiquen esta meditación tal y como se la he recomendado con regularidad y a diario.  En diferentes horas del día repitan el nombre de Dios teniendo siempre conciencia de su poder, misericordia y magnificencia.


Soham

... Un punto más.  Antes de empezar su sesión de meditación canten "Soham", inhalando  "so" y espirando "ham", inhalando  por una  nariz y espirando por la otra. Soham significa "El es yo", los identifica con el infinito y expande su conciencia.  Armonicen el aliento y el pensamiento.  Respiren suave y naturalmente; no lo hagan de manera artificial y laboriosa.  Debe fluir hacia adentro y afuera, suave y silente; si tienen algo de harina en su palma y la sostienen delante de su nariz, no debe moverse en absoluto; ¡así de suave debe ser el aliento!  Cuanto más rápida sea la respiración, más rápido se van consumiendo y más corta es la duración de su vida; la respiración lenta aquieta y calma las emociones.  La sensación de relajamiento producida por esta recitación del Soham es una buena preparación para una provechosa sesión de meditación.

Hay otras cosas que se necesitan para esta relajación: no tengan ninguna espina de odio en su mente, desarrollen amor hacia todos.  El deseo es agitación, la codicia es un remolino, el orgullo, un principio, el apego es una avalancha, el egoísmo es un volcán.  Mantengan estas cosas lejos de ustedes para que cuando hagan su japa  y meditación, no perturben su ecuanimidad.  Dejen que el amor quede entronizado en su corazón. Entonces habrá sol  una fresca brisa y burbujeantes aguas de contento que alimenten las raíces de su fe.


Más sobre la meditación.(horario de práctica)

... Existe una necesidad de hacer una reflexión adecuada en este camino de la meditación.  Este es muy buen camino para alcanzar el Infinito.  Aunque durante todos estos días han estado escuchando lo que contienen muchas de nuestras escrituras como las Upanishads, los Vedas, los Darsanas, los Sastras y otros.  Si ustedes no han entendido lo que significa Dhyana (meditación), el camino para llegar al destino final, entonces todo esto podría quedar como conocimiento de libros y crearles una alegría. La hora es muy importante en la meditación.  Esta hora  tan importante se la conoce como "Brahma Muhurtha".  Ustedes tienen que escoger cualquier forma que les guste para el propósito de meditación y durante el período llamado "Brahma Muhurtha" que es entre las 3 a.m. y  6 a.m., deben meditar todos los días a la misma hora.  Existen algunos métodos y disciplinas para esto.  Ustedes no deben pensar  o sentir que no hay necesidad de estos métodos espécificos.

Existe un ejemplo para esto.  Sembramos un pequeño árbol frutal.  Cuando es una planta pequeña tenemos que protegerla con una alambrada. ¿Por qué ponemos una protección alrededor de la planta cuando es aún muy pequeña?  Es porque sentimos que una cabra o una vaca o un animal similar puede llegar hasta ella y comérsela o destruirla.  Si  deseamos que crezca bien, pondremos una buena cerca alrededor de ella.  Sin embargo, cuando la plantita haya crecido y se convierta en un gran árbol, entonces quitaremos la cerca. ¿Por qué quitamos la protección de la cerca en ese momento?  La razón es que quitamos esta cerca, porque los mismos animales como cabras o vacas que pudieron haberse comido y destruido la planta cuando era tierna, vendrán entonces ahora y buscarán el refugio y la sombra que este árbol ahora les provee.  La disciplina que finalmente les dará la liberación, debe ser considerada en un principio como una planta joven.  Para esta práctica, la cerca, que llamaremos disciplina, es absolutamente necesaria.  La razón para esto es que las malas compañías , las malas ideas, las malas asociaciones y todo tipo de cosas pueden llegar a destruir, ustedes tienen que aceptar y practicar la disciplina como la cerca que los protegerá.  Cuando esta pequeña planta que busca la liberación a través de meditación haya crecido y se convierta en un gran árbol, entonces incluso las malas ideas, las malas compañías y los malos pensamientos que se acerquen a la persona, encontrarán en este enorme árbol un lugar de felicidad y gozo.  Entonces estas visitas ya no podrán hacerle ningún daño a este árbol.


Esa es la razón por la cual cuando comienza Dhyana y cuando quieren estar en meditación, deben tratar de ponerse en la postura del loto.  En la actualidad, aunque no haya malos pensamientos o malas cualidades, existe algo que se ha convertido en un obstáculo para esta postura y son los pantalones de tubo que ustedes están usando y que no les permiten sentarse bien.   No deben sentarse en el suelo desnudo.  Deben sentarse o en una tabla, o en un tapete o en algo similar.  Aún más, tampoco deben sentarse en una tabla desnuda.  Deben ponerle un trozo de tela encima.  Al principio deben hacer el intento de empezar con una tabla de madera que esté cuando menos un centímetro y medio de alto del suelo.  Hay algunas razones para usar una tabla de madera; la razón es que la tierra tiene el poder de conducción y difusión. Cuando están sentados en meditación, la corriente de la fuerza Divina está fluyendo a través de ustedes, por eso debe evitarse que la atracción de la tierra los perturbe.  Es por eso que deben conseguir una tabla.  Cuando se instala un cable eléctrico dentro de una casa, también se pone un cable especial que se le denomina el cable a tierra y que es clavado en el suelo.  Asimismo deben considerar su cuerpo como su casa.  Mientras en la casa de sus cuerpos, están en el proceso de elevarse y establecer la corriente Divina deben tomar todas las precauciones que sean necesarias para aislarse de la tierra y evitar que el poder o la fuerza en ustedes, se escape o se disipe a la tierra.  Esta es la razón por la que nuestros ancestros enseñaron que uno debe sentarse en una tabla.

La práctica de levantarse a las 4:30 a.m. en el Brahman Muhurtha es también un muy buen hábito.

 

 

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