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LA MENTE

La mente del hombre es la única responsable de la esclavitud y la libertad del mismo.  Krishna le enseñó a Arjuna en primera instancia, que la cosa más importante es el control de la mente.  Así, la primera cosa que deben hacer es controlar su mente, tratar de eliminar y quemar los deseos que vienen a ella.  Los deseos que están en su mente, conocidos por otros o no, seguramente saldrán algún día ú otro. Pueden pretender que no hay ningún deseo en su mente, pero los deseos nunca les permitirán que los escondan.  Siempre saldrán fuera.  Estos deseos son como el fuego, si toman el fuego y tratan de esconderlo en una tela, quemará el paño y  saldrá.  Lo mismo harán los deseos y pensamientos de ustedes seguro que saldrán a la luz.  Krishna le enseñó a Arjuna que era mejor desechar los deseos que mantenerlos escondidos.


  ... La filosofía dice que la mente no decide meramente acerca de la bondad o maldad de una cosa o experiencia, sino que es la que crea todas las cosas y experiencias.  Sin la mente no puede haber objetos, sensaciones, porque sin mente, no hay subsistencia.

La mente se deleita imponiendo nombres y formas: de este modo ayuda a crear cosas y experiencias.  No puede entrar en contacto ni operar con nada sin anteponerle un nombre y una forma, por esto se encuentra desamparada cuando hay que mediar sobre lo que no tiene ninguna de estas propiedades; se aferra siempre a ellas.  Las imágenes mentales se han concretado como objetos y como ideas: así, los Srutis declaran: "Yad bhavam, thad bhavathi", "La circunstancia o el asunto se decidirá según opere la mente".

Pero Dios está más allá del nombre y de la forma; él es todos los nombres y todas las formas; sin embargo, es incomprensible y misteriosos. ¿Cómo entonces aprehender a Dios a través de la meditación sobre nombres y formas?  Es una pregunta válida que puede ser contestada con un ejemplo.  Aunque el agua puede ahogar al hombre, también le ayuda a nadar.  El hombre sólo tiene que aprender a mantenerse a flote.  Entonces, el nombre y la forma, pareciéndonos limitaciones o desventajas, pueden servirnos de instrumentos para trascender el nombre y la forma y realizar a Dios.

  La realización de Dios infunde ananda o felicidad suprema, la cual  no tiene forma, sino sólo un nombre dado por el hombre.  Surge y crece en el corazón, y satura todo el cuerpo y se expresa en el rostro como la señal de bienaventuranza interna.

La mente puede permanecer impasible ante las tempestades de la emoción, doblegándose sólo bajo el yugo del intelecto o budhi; escapándose de las tenazas de los sentidos, cediendo las riendas a la facultad de razonamiento y obedeciendo ciegamente sus dictados.  Los sentidos son inertes, pero se cuidan de no inducir a la mente a aceptar la información que ellos suministran.

El micrófono que está delante de mí ayuda a los presentes en este auditorio a escuchar claramente mis palabras; pero el micrófono y las bocinas son artefactos metálicos, inertes.  hace algunos minutos, la charla que dio un estudiante del colegio fue interrumpida por una falta de la corriente eléctrica, y sin esa corriente que los activara, los micrófonos y bocinas no pudieron funcionar.

El ojo que ve es inerte, los objetos "vistos" son inertes; solamente el que ve es "inteligente", y la corriente de inteligencia es suministrada por el Atma, o sea nuestra verdadera realidad.  Cuando esta corriente se detiene, el ojo podrá ver pero no mirar y el oído podrá oír pero no escuchar, pues la mente está en otra parte.  La mente tiene que funcionar con la ayuda de la conciencia divina que está en su interior.

La mente es como una flor que esparce fragancia, no importa si se la sostiene con la mano derecha o con la izquierda, si la persona que la tiene es buena o mal.  La mente corre hacia adelante sin preocuparse por los accidentes del camino; está ciega, por lo tanto, alguien tiene que llevarla.  Cuando invitamos a diez ciegos a comer, tenemos que poner veinte platos, pues cada ciego traerá consigo a su lazarillo.  Así también, la mente debe tener una guía que conozca el camino, con todos sus obstáculos.

La mente debe ser observada atentamente y advertirla de sus propios trucos, ya que es una actriz muy hábil, que nos enreda en aventuras muy peligrosas.  La mente es como el respetado anciano que aparece alternativamente en las casas de la familia del novio y de la novia durante una fiesta matrimonial dando órdenes que todo el mundo obedece, ya que cada familia piensa que es una persona de autoridad que viene de la otra familia. Su pomposidad, sin embargo, finalmente despierta las sospechas de ambas familias y cuando lo van a buscar y a preguntarle quién es, sale corriendo y no se deja ver más.  La mente es igual a este señor.  Atrápenla y pregúntele dónde ha obtenido la autoridad para ordenarles a ustedes, y desaparecerá en un momento.

El único método para escapar de las garras de la mente es el cultivo de la inteligencia pura, suma y sustancia de toda disciplina espiritual.  Y la inteligencia solamente se limpia de toda parcialidad y prejuicio, de todo odio y codicia, mediante la adoración a Dios a través del amor hacia todos los seres  creados por él y que son testimonio de su gloria y belleza.  Ganen el amor como un tesoro, almacénenlo en sus corazones e inviten a todos a compartirlo.

Si tratan de distribuir los bienes ganados por su abuelo o padre, aparecerán obstáculos legales, morales, económicos y prácticos.  Pero si distribuyen los bienes que han ganado por sí mismos, ningún obstáculo legal ni de otro tipo puede interponerse en el camino.

Recuerden que la mente habla mucho, no puede mantenerse quieta ni un segundo.  Ustedes han estado escuchándome por más de una hora y quizás tengan la impresión de que sus mentes han estado quietas durante todo este tiempo, pero no es así.  La mente ha estado sosteniendo una conversación consigo misma, cuando debería estar silenciosa.  Denle tareas perpetuas, pídanle (como un rishi  lo hizo con un demonio que actuaba como su sirviente pero que amenazaba con devorarlo en cuanto no tuviera una tarea que asignarle) que suba y baje por un pilar cuando no tenga otro trabajo.  El pilar es Soham  (Yo soy Eso), un mantra que la respiración ha estado repitiendo desde el nacimiento hasta la muerte, "So" cuando inhalan y "ham" cuando exhalan.  Háganla repetir Soham todo el tiempo...

 

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